Para el cumplimiento de estos fines, se realizaran las siguientes actividades
Actividades de recreo y divertimento, reunion, convocatoria, exposicion, ilustracion, cambio de impresiones u opiniones de los socios en lo referente a la Historia Militar.
| ELOY GONZALO, EL HEROE DE CASCORRO |
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| Historia Militar - Gestas |
![]() "Calor, siempre el calor y esa humedad, uno no puede respirar, ni tan siquiera cuando llega la noche, lugar extraño, tan lejos de lo que nos es conocido, la sangre golpeando en las sienes y el corazón latiendo como si quisiera salirse del pecho, la mirada fija más allá del parapeto y en el punto que he decidido alcanzar, la mano derecha asida con fuerza al final de la escala que me facilitará saltar fuera de la trinchera...."
Eloy siente que estos pocos segundos que le separan de la muerte se han vuelto tremendamente largos y que su vida, como un sueño, pasa lentamente por delante de sus ojos. Siente el frío de aquella noche del 1 de diciembre de 1868, cuando su madre, Luisa García, después de cubrirle la cara de besos y abrazarle mil veces contra su pecho, se alejó llorando calle Mesón de Paredes abajo después de tirar del llamador de la puerta de la inclusa madrileña. Entre las ropas que abrigan al niño ha dejado una nota rogando a las monjas que cuando lo bauticen, le pongan de nombre Eloy Gonzalo García.
Poco tiempo estuvo en aquel albergue. Pasados sólo 9 días fue recogido por Braulia Miguel, esposa de Francisco Reyes de profesión guardia civil. Pasa sus primeros años en la casas cuartel de los destinos del cabeza de familia hasta que cumple los 11 años en que es abandonado de nuevo al dejar de percibir los padres adoptivos la renta que mensualmente les pagaba la inclusa para su manutención. En diciembre del 1889, cumplidos los 21, el mozo es llamado a filas causando alta en el Regimiento de Dragones Lusitania Nº 12. De carácter reservado y muy trabajador, en pocos meses luce en la manga los galones de Cabo. Influido por el ambiente familiar, decide encauzar su futuro como agente del orden y en 1892 ingresa en el Real Cuerpo de Carabineros, siendo sus primeros destinos las Comandancias de Estepona y Algeciras. Todo parecía transcurrir con normalidad e ilusionado, comienza los preparativos para contraer matrimonio. Pero le llegan ciertos rumores que le hacen desconfiar de su novia y descubre que le es infiel con un Teniente. Por enfrentarse a este Oficial es encontrado culpable de un delito de insubordinación y sentenciado a la pena de 12 años de reclusión en un presidio militar. En noviembre de 1895, acogiéndose a un Real Decreto que suspende las condenas de aquellos que marchen a la guerra de Cuba, Eloy Gonzalo embarca hacia la isla caribeña. Una vez allí, es encuadrado en el Regimiento de Infantería María Cristina Nº 63, de guarnición en la plaza de Puerto Príncipe. Eloy llegaba a Cuba en un momento delicado, pues los insurrectos atacaban constantemente a las tropas españolas. El 22 de septiembre de 1896, cuando su batallón se encuentra en la aldea de Cascorro situada a corta distancia de Puerto Príncipe, es cercado por más de 3.000 rebeldes al mando del General Máximo Gómez. Las fuerzas españolas, compuestas por tan sólo 170 hombres, están al mando del Capitán Francisco Neila, un experimentado militar que ya cuenta en su hoja de servicios con dos cruces rojas al mérito en combate. Desafortunadamente, la distribución del poblado favorece a los sitiadores. Unas casas los protegen y desde ellas disparan a cubierto sobre los españoles. El Capitán Neila ordena realizar un asalto para desalojarlas, pero en una de ellas son rechazados. El tiempo se agota y los certeros disparos de los rebeldes hacen estragos en el destacamento. Pese a lo comprometido de la situación, el Capitán desoye la propuesta de rendición que estos le transmiten. El día 26, la defensa se hace insostenible. La única solución es destruir la casa desde la que son batidos por el fuego enemigo. Eloy se presenta voluntario para llevar a cabo una acción temeraria: aprovechar la noche para arrastrarse hasta la casa e incendiarla. El Capitán Neila sabe que es una misión suicida y así se lo hace saber, pero este insiste. El Cabo Eloy Gonzalo observa los movimientos del enemigo desde el parapeto. El Capitán está junto a él. A una señal convenida, en el extremo opuesto de la posición el Teniente Perier ordena a su sección abrir fuego para atraer la atención de los mambises lejos del punto por donde saltará el Cabo. El Capitán le ayuda a colocarse el fusil a la espalda y le tensa la correa para que no le moleste mientras se arrastra por el suelo polvoriento. Eloy se ajusta la cuerda que un Sargento le ha anudado a la cintura. Quiere que si le matan, sus compañeros recuperen su cuerpo. ¡Ahora!, le susurra su Capitán, y Eloy salta del parapeto y desaparece en la oscuridad. ![]()
Jesús Madriñán PINCHA EL ENLACE PARA OPINAR SOBREÂ EL ARTICULO |